LA IGLESIA
La Iglesia católica (en latín: Ecclesia Catholica), es
la Iglesia cristiana más numerosa. Se considera a sí misma un
«sacramento», un «signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la
unidad de todo el género humano», por cuanto ella misma se declara fundada
por Cristo. Está compuesta por 23 iglesias sui
iuris que se encuentran
en completa comunión con el papa y que en conjunto reúnen a más de 1200
millones de fieles. Se trata de una comunidad cristiana que se remonta a Jesús y a los doce apóstoles, a través de una sucesión apostólica nunca interrumpida, también compartida con la Iglesia
ortodoxa.
La palabra «iglesia» ["ἐκκλησία" (ekklesia)
'asamblea', del griego "ἐk-kαλεῖν"(ek-kalein) - 'llamar
fuera'] significa 'convocatoria'. Designa asambleas del pueblo (cf. Hch 19, 39),
de carácter religioso.
Dándose a sí misma el nombre de "Iglesia", la primera
comunidad de los que creían en Cristo se reconoce heredera de aquella asamblea.
En ella, Dios "convoca" a su pueblo desde todos los confines de la
tierra. El término griego kyriaké, del que derivan las
palabras Church en inglés, y Kirche en
alemán, significa "la que pertenece al Señor". Desde el punto de
vista teológico, el término "iglesia" designa al pueblo creyente que
Dios llama y reúne de todas partes para formar la "asamblea" de todos
aquellos, que por la fe y el bautismo, han sido hechos "hijos de
Dios", "miembros de Cristo" y "templo del
Espíritu Santo".
Cada miembro del clero depende de una autoridad superior, pero la
autoridad superior debe ejercer su gobierno teniendo en cuenta la comunidad, a
través de consultas, reuniones e intercambio de ideas.
La finalidad fundamental de los miembros de las órdenes y congregaciones
es salvar su propia alma y ser ejemplo salvífico para toda la sociedad con su
pobreza, castidad y obediencia, vividas conforme al carisma específico de la
constitución de cada orden o congregación.
Según la doctrina católica, Jesús fundó una comunidad cristiana jerárquicamente organizada y con
autoridad, dirigida por los apóstoles (el primero de los cuales era San
Pedro). Posteriormente (según
los Hechos de los apóstoles), los apóstoles y los primeros seguidores de Jesús
estructuraron una iglesia organizada.
Algunos críticos opinan que quienes no aceptan todos los
principios del catolicismo no deberían llamarse católicos, los que no realizan
el acto formal de defección pueden con total libertad personal considerarse
todavía dentro de la Iglesia católica, al igual que aquellos católicos cuyas
infidelidades intelectuales y morales son mucho menos notables y otros que se
declaran católicos sólo como una etiqueta de identidad cultural.
Las críticas en cuanto a la doctrina se han basado muchas veces en que
la Iglesia católica expone creencias, doctrinas y conceptos que algunos piensan
no están presentes en la Biblia, siendo que la Iglesia católica considera
también como palabra de Dios a la que se transmite mediante la tradición apostólica. Además, se destaca la controversia con
grupos protestantes en torno a algunos libros bíblicos, considerados apócrifos por los protestantes (entre ellos, el libro del Eclesiástico y Tobit) los cuales se encuentran definidos como parte del canon original de
la Biblia (conocido como Canon alejandrino o
Canon católico), conformando la clasificación de los libros bíblicos Deuterocanónicos.

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